Reconceptualizando la experiencia

febrero 20, 2010

Actualidad de la formación universitaria y situación laboral de los licenciados en filosofía

Filed under: Uncategorized — Aleix Mercadé @ 8:31 pm

Este texto forma parte del contenido de una comunicación del pasado congreso sobre filosofía y universidad. Aquí puedes saber más acerca de este congreso y descargarte el archivo: http://transformandoelinfierno.wordpress.com/2010/02/16/contenido-de-la-comunicacion-en-el-congreso-sobre-la-filosofia-y-la-universidad-en-espana/

En España, la formación universitaria en Filosofía está desvinculada de la interdisciplinariedad y pensamos que ello tiene graves consecuencias. En contadas ocasiones, nuestros planes de estudio y sus respectivos planes docentes invitan a conocer lo que en otras disciplinas se desarrolla y todo ello desemboca, una vez con el título de licenciado en mano, en la más trágica de las realidades laborales: la incompetencia. La poca relevancia pública se presenta aquí como el mayor de los tabúes. Mientras, en un ejercicio de imaginación e idealismo, las facultades de Filosofía prometen salidas profesionales y claro, todo este autoengaño no favorece en absoluto tener una facultad en condiciones de ofrecer algo que pueda repercutir en la sociedad actual.

Una muestra de esta nula interdisciplinariedad se refleja en el hecho de que de la totalidad de revistas especializadas en Filosofía, sólo un 10% tiene como objeto de estudio filosofía que involucra otras disciplinas. El resto de revistas se ocupan de hacer hermenéutica, exégesis, literatura, etc., dejando en un segundo plano todas aquellas otras disciplinas que serían excelentes fuentes de información para el trabajo filosófico. Y esto mismo es lo que también ocurre con las tesis doctorales que producen las facultades de filosofía en España.

El poco interés por los conocimientos, las metodologías y los problemas actuales no podía sino repercutir en el desprestigio de la licenciatura en Filosofía y es que de aquellas personas que poseen dicho título, el 51% están trabajando en algo no relacionado con filosofía y del 49% restante, un 32% están sin trabajo. Otro dato significativo es que un 42% de los licenciados con empleo trabajan en instituciones públicas. Así pues, sólo un 17% de los licenciados trabajan de aquello para lo cual fueron capacitados cursando nuestra licenciatura.

Ahora bien ¿Y qué trabajos son aquellos que oficialmente prometen a los licenciados como propios de la filosofía? Más allá de la docencia[1], lo cual es irrelevante si queremos buscar algo distintivo, las profesiones son: gestor cultural, editor, asesor editorial y asesor filosófico.

No obstante, la realidad del mercado laboral no se ajusta a dichas salidas profesionales. Por ejemplo, al visitar unas cuantas páginas de oferta de empleo y consultar aquellos casos en que empresas están buscando un gestor cultural, en ningún caso encontramos como requisito haber estudiado la licenciatura de filosofía. En su lugar, los requisitos académicos hacen referencia a carreras como ADE. Algo parecido ocurre con las ofertas para ser editor. En este caso suelen pedir la licenciatura de Periodismo. De nuevo, en ningún caso aparece como requisito la licenciatura de Filosofía. Lo peor de todo es que el no haber cursado estas otras carreras condenan al licenciado en filosofía a no poder optar por dichos trabajos.

La incompetencia laboral no es de extrañar cuando las únicas competencias específicas que ofrecen nuestra titulación son:

–Sensibilidad a la diversidad de opiniones, prácticas y modos de vivir.

–Capacidad de identificar las cuestiones de fondo en diferentes tipos de debates.

–Capacidad para fundamentar racionalmente los compromisos éticos y sociales.

Incluso algunas de estas competencias son discutibles ¿Cómo vamos a tener sensibilidad a una diversidad que no conocemos? ¿Por qué conocer los problemas del pasado iban a capacitarnos para los problemas de hoy? ¿Por qué íbamos a poder obviar la cantidad y variedad de conocimientos y técnicas que fundamentan los debates más importantes de la actualidad? ¿Cómo vamos a hablar de la mente sin saber lo que la psicología moderna está investigando? ¿Cómo vamos a juzgar lo que la psicología moderna investiga si no conocemos, por ejemplo, el método de la experimentación observacional?

En este contexto se desarrolla la profesión de asesor filosófico. Según la asesoría filosófica, anticientífica y radicalmente antipsiquiátrica, los problemas psicológicos tienen un componente filosófico latente que puede tratarse efectivamente mediante el diálogo filosófico. En este diálogo, que por parte del consultante no necesita tener conocimientos en filosofía, el consultor filosófico ayuda al consultante a clarificar racionalmente sus preguntas, conflictos, retos e inquietudes. Esta clarificación racional pasa por el rastreo de teorías filosóficas, la identificación de falacias, la definición y diferenciación de conceptos, la detección de presupuestos y prejuicios, la resolución de dilemas éticos, etc. En algunas universidades de España como la de Sevilla o la nuestra, se ofrecen másters que acreditan la capacitación para la consultoría filosófica. En el caso de la Universidad de Barcelona las materias son: Comprensión y Problemática de la Subjetividad, Modelos Dialógicos en Filosofía, Aplicación de técnicas y modelos de Pensamiento, Filosofía y Espacios Sociales, Investigación aplicada a la Práctica Filosófica, Proyectos y Espacio social, Experiencia en la Práctica y La Tesina. Vemos que la formación interdisciplinar brilla por su ausencia. Nos encontramos con el problema que no hemos dejado de encontrarnos desde que prestamos atención al estado de nuestra carrera: la endogamia.

Os invitamos a que echéis un vistazo a la oferta de trabajo de tal profesión. Es muy revelador. No más revelador que el único trabajo que Porta 22, plataforma subvencionada por fondos públicos y destinada a promover el empleo, proponía hace unos años a los licenciados en Filosofía: asesor a enfermos terminales.

No debería sorprendernos estos resultados mientras la formación filosófica no recupere lo que le pertenece: el conocimiento concreto y actualizado de su entorno. Hasta entonces la facultad tendrá que hacer un esfuerzo para resistir la silenciosa vergüenza que se hizo pública en la Junta extraordinaria abierta del pasado 2 de abril de 2009. En dicha Junta se reveló que cuando la comisión responsable de organizar las prácticas externas del Grado de Filosofía quiso encontrar posibles puestos de trabajo no encontró ninguna empresa o institución que aceptase su ofrecimiento. De las ochocientas cartas que esta comisión envió a diferentes organismos sólo doce respondieron y de éstas ninguna fue positiva. Las respuestas fueron del tipo “No, gracias” o manifestaban no tener claro qué podían aportar dichos estudiantes en prácticas.

Estos datos que hoy estamos aportando dejan en una posición muy difícil a aquellos que defienden una situación favorable de nuestros estudios. Como podrá verse en el punto siguiente, existen otras formas de concebir los estudios de Filosofía, y no los expondremos porque pensemos que estos otros estudios sean los modelos a copiar sino porque queremos seguir mostrando que el modelo actual es absolutamente contingente y susceptible de modificaciones, actualizaciones, iniciativas, etc.

Aunque las circunstancias eran muy diferentes, creemos urgente recuperar el espíritu de reforma universitaria del idealismo alemán del siglo XIX que supuso actualizar las competencias de su Facultad de Filosofía. Es ese espíritu de actualización el que nos ha llevado hoy a este congreso.


[1] “Y si la práctica de la enseñanza agotara las posibilidades de ejercicio profesional específico de la filosofía, entonces se correría el riesgo de que la institución de la docencia se convirtiera en la academia donde se impartía la enseñanza de cómo matar dragones.” Pie de página: “Esta academia juega un papel central en el argumento de una novela escrita por un estudiante que ganó hace algunos años un accésit del Premio Ciencia-Ficción UPC. En la novela se relata la historia de un estudiante de la academia que se dedica a la enseñanza de cómo matar dragones. Tras largos años, el estudiante concluye los estudios y recibe el correspondiente título. Provisto de este, se va por el mundo y después de muchas averiguaciones constata que no existen dragones. En vista de ello, no se le ocurre otra salida para aprovechar su título que fundar una academia de matar dragones.” Manuel Medina, en “Consideraciones sobre un nuevo plan de estudios de filosofía”, documento que se puede encontrar dentro del seminario sobre los estudios de Filosofía en la actualidad: http://campusvirtual.ub.edu/campusub/login/index_form.php. Clickar en “Entra como a visitant”. Luego clickar en “Grups de Treball” e introducir en el buscador “Temes de Filosofia de la Ciència: Els Estudis de Filosofia al Segle XXI: Filosofia i Societat de la Informació i el Coneixement”. El acceso y la inscripción está abierta.

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